Procrastinación
Nunca me ha gustado esta palabra
Y no por el significado,
Por su morfología,
Se me hace difícil pronunciarla,
A veces me trabo
y sus fonemas me parecen bruscos.
Nos cargamos de excusas
Para dejar de hacer las cosas que programamos
Todo tiene que ver con el compromiso
La pereza y el esfuerzo,
Porque si decimos que queremos hacer algo
Y luego no lo hacemos
Es que las ganas son menores
Al beneficio o la voluntad de hacerlo.
Vivimos un momento
en el que las cosas que cuestan
Las dejamos de hacer y
buscamos millones de excusas.
Es nuestra propia mente
la que pone en marcha el mecanismo
Para generarlas,
Por que el miedo al fracaso
Es mayor a intentarlo.
Yo misma me he visto un millón de veces
En esa dinámica,
Busco en mí como generar esas excusas
Cualquier cosa vale,
Estoy cansada, hace frío, hoy no es el día...
Y hay que preguntarse,
Si lo que te has propuesto hacer,
lo haces por ti o por otros,
Cuando es por otros,
si no tienes ganas buscarás excusas
o lo harás desganada.
Si lo haces por ti,
Lo harás desde tu necesidad o deseo,
Desde tu responsabilidad o compromiso,
Y es más posible que consigas llevarlo a cabo.
Y como digo muchas veces es cuestión de actitud,
De sacar de ti la fuerza de voluntad
Y la promesa que te entusiasme
Para conseguir los objetivos.
Tener expectativas también tienen que ver,
Empiezas con ilusión y ganas cualquier tarea
Y a la mínima que no vemos resultados
Lo dejamos de lado,
Somos las generaciones de la frustración.
Nos vendieron que todo era sencillo,
La cultura del esfuerzo brilla por su ausencia
Y este es un combo perfecto
Para procrastinar.
¡Señores, Señoras, vamos a la acción!
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